Prácticas por email · segunda entrega

Calma lúcida

Una práctica de atención al cuerpo y la respiración.

Práctica guiada

Cuerpo y respiración

La práctica comienza con un recorrido por el cuerpo y continúa con la respiración en la nariz, el pecho y el abdomen. Explora cómo llevar a la mente a un estado muy sutil a través de la exploración de cuándo la respiración es tosca y cuándo es refinada.

Práctica guiada por Diego Roucour, adaptada a partir de las páginas 337-339 de Quietud que fluye: La vida y las enseñanzas de Ajahn Chah, de Ajahn Jayasaro (Panyaprateep Foundation, 2023).

Práctica guiada · 15 min 59 s

Calma lúcida

Atención al cuerpo y la respiración

Durante los próximos días, la propuesta es repetir esta misma práctica una vez al día hasta el siguiente envío. También puede descargarse y guardarse en el dispositivo para escucharla sin conexión.

Descargar la práctica en MP3

Alternativa al audio

Versión textual de Calma lúcida

Versión textual accesible reescrita a partir de la grabación. Conserva la secuencia y las instrucciones sin reproducir literalmente la locución ni las fuentes en las que se apoya.

01

Preparación

Adopta una postura estable y realiza una respiración algo más amplia, sin forzar. Recorre con la atención los pies, los tobillos, las piernas, la pelvis, el tronco, los brazos, las manos, el cuello y el rostro.

Observa el cuerpo en conjunto y permite que la respiración recupere su ritmo natural.

02

Seguir la respiración

Al inhalar, atiende al paso del aire por la nariz y a las sensaciones que aparecen en el pecho y el abdomen. Al exhalar, recorre el trayecto en sentido inverso.

No es necesario alargar ni acortar la respiración. La tarea consiste en conocer con claridad cómo es cada ciclo.

03

Volver cuando aparece una distracción

Si surge un pensamiento, una pregunta o una imagen, reconoce que ha aparecido sin continuar su argumento. Después, vuelve a una sensación concreta de la respiración.

Los estados mentales cambian. La práctica no exige que desaparezcan, sino advertirlos y recuperar el punto de atención.

04

De lo evidente a lo sutil

Observa si la respiración se percibe intensa, irregular, suave o apenas visible. En lugar de buscar una respiración especial, deja que se ajuste por sí misma mientras mantienes una atención despierta.

Si las sensaciones se hacen muy sutiles, permanece con el lugar en el que el aire se reconoce mejor. Calma y lucidez se sostienen juntas: menos esfuerzo no significa menos presencia.

05

Cierre

Amplía de nuevo la atención al cuerpo completo, a los sonidos y al espacio. Abre los ojos cuando resulte adecuado.

Si aparece incomodidad o mareo, vuelve a respirar con naturalidad, abre los ojos o interrumpe la práctica.