La práctica de hoy parte de una pregunta concreta: ¿qué determina que la mente prolifere, es decir, que genere de forma continua pensamiento sobre pensamiento? Según el modelo budista clásico, hay cuatro variables principales que lo regulan. Las veremos una por una, aunque el peso de la sesión recae sobre la primera y más determinante.

Asentarse antes de pensar

Antes de entrar en materia, la práctica comienza con un recorrido sistemático por el cuerpo. Es el primer fundamento del mindfulness —el conocimiento claro de la postura corporal— combinado con el segundo: el tono afectivo o vedanā que se percibe en cada zona. Plantas de los pies, dedos, tobillos, piernas, cadera, tronco, hombros, brazos, manos, cuello, cara, cabeza. Parte por parte, sin prisa.

Este recorrido no es un calentamiento. Ya es práctica. Al dirigir la atención al cuerpo con ese nivel de detalle, la mente deja de fabricar relato.

Las cuatro variables que regulan la proliferación mental

Vipassana es la práctica más importante de las cuatro y la que desarrolla un efecto más duradero. Se aborda con más profundidad más abajo.

Samatha —la regulación de la atención— es lo que se trabaja en las sesiones diarias: sostener la atención en las sensaciones corporales o en la respiración. La mayoría de quienes practican con regularidad habrán comprobado ya que este simple acto detiene la proliferación. El problema es que su efecto es menos estable fuera del cojín.

La aceptación actúa sobre el sufrimiento secundario. Cuando ocurre algo inesperado y no se acepta, comienza el diálogo interno: esto no debería ser así, es injusto, ¿por qué a mí? La resistencia al hecho en sí genera una segunda capa de malestar fabricada enteramente por la mente. Reducir esa resistencia reduce la proliferación.

La ética es el cuarto elemento. Cuando uno considera que no ha actuado de forma ética —por la razón que sea— la mente no descansa. Hay un dicho popular que lo resume bien: el dinero robado quema las manos. Esa incomodidad persistente, ese saber que algo no se hizo bien, alimenta la proliferación de un modo difícil de silenciar por otras vías.

Vipassana: percibir las tres marcas de la existencia

En la práctica de vipassana se permanece en silencio y se va comprobando, en cada objeto que aparece en la conciencia, la presencia de las tres marcas de la existencia (tilakkhaṇa).

La primera es la impermanencia (anicca): nada dura, todo pasa. La propia inhalación surge, está un tiempo y se disuelve. Lo mismo ocurre con cualquier cosa que se perciba.

La segunda es el sufrimiento (dukkha): surge precisamente de la impermanencia, porque nos apegamos a lo que nos agrada y queremos que permanezca, o porque sentimos aversión hacia lo que nos desagrada y queremos que termine. La buena noticia es que lo desagradable también terminará. La mala, que no se sabe cuándo.

La tercera es la insustancialidad o ausencia de yo (anattā): cuando se busca el yo en los pensamientos, se ve que no somos solo los pensamientos. Cuando se busca en el cuerpo, se ve que tampoco está solo ahí. No hay un yo único y coherente que pueda localizarse. Todo está formado por partes; cualquier cosa es un conjunto de partes.

La práctica repetida y constante de vipassana permite comprender estas tres marcas desde la experiencia directa —no como concepto— y con ello se desarrolla la ecuanimidad: la capacidad de percibir cualquier objeto, agradable, desagradable o neutro, con el mismo interés, sin apego ni aversión. Eso es lo que evita la reificación del yo y, en consecuencia, lo que frena la proliferación mental de forma más consolidada.

Las otras tres variables —samatha, aceptación, ética— son útiles y complementarias, pero sus efectos son menos duraderos y más difíciles de sostener en la vida diaria.


Treinta segundos de silencio al final de la sesión con una sola instrucción: explorar si es posible percibir las tres marcas en cada cosa que se atiende. Sin conseguir nada. Sencillamente, explorar.


Práctica adaptada de Javier García-Campayo (2019). Vacuidad y no-dualidad. Meditaciones para deconstruir el yo, pp. 116-123.